Nostalgia

¡Toc, toc!

No sé por qué toco la puerta de mi propia casa. De esta casa llamada Naciendo en Holanda. Pero es como si esperara que afuera estuvieran todos ustedes esperando que abra de nuevo para dejarlos entrar.

¿Es así? ¿Hay alguien ahí afuera? Entonces, pase usted. Bienvenido de nuevo a mi casa. ¿Té?, ¿café?, ¿una galletita?.

Pasa y siéntate porque en los últimos tiempos ha pasado mucho por aquí y he decidido que quiero contarte cómo sigue la vida holandesa después de que uno ya se vuelve rutinario.

Mmm… que aburrida es esa palabra. Rutina.

Pero es así, y seguro que no soy la única que ya da por hecho muchas cosas que antes nos causaba impresión.

Mira, el otro día iba caminando desde la oficina hasta una tienda en el centro. Directo. Recortando calles. Cruzando por el puente que está más cerca. Caminando entre la tiendita que vende diversa clases de té y la que vende esos trajes que le quedarían perfecto a Pablo. Por detrás de la Iglesia. Haciendo contacto visual con los ciclistas que no deberían andar por ahí. Ignorando el resto de tentaciones porque no tengo ni tiempo ni ganas de gastar. Y ahí mi destino final. Entro, compro y salgo a hacer la misma ruta de regreso.

Y me entra la nostalgia.

¿Te acuerdas cuando debías para y pensar cuál era el puente que tenías que cruzar? ¿O cuando sabías que en algún momento, cuando te la toparas, comprarías una variedad de tés? ¿Cuántas iglesias hay en el centro? ¿Y es que aquí es zona exclusiva de peatones?

¿Te acuerdas cuando dabas vueltas en el centro sin conseguir la tienda que buscabas?

¿En qué momento me volví ciudadana de esta ciudad? ¿En qué momento dejó de ser extraña para mi y comencé a hacer mi mapa mental como si hubiera vivido aquí toda la vida?

Y me entra la nostalgia al recordar cuando era vulnerable en mi nueva casa Holanda. Y recuerdo que no era la única. Que habían muchos otros sintiéndo lo mismo. Que no estábamos solos. Que había un montón de gente tan vulnerable como yo en ese entonces y que seguro ellos, tu, nosotros, no nos habíamos dado cuenta que muchos miedos ya han desaparecido y que hemos encontrado una nueva zona de confort en esta, ya no tan nueva casa.

Ya va. ¿Otro cafécito?

Esta vez te ofrezco un toque de Bailey’s en tu café. No. No para pasar las penas, sino para decirte un secretito.

Y es que estoy pensando que debería dejar las puertas de esta casa de nuevo abiertas. Para que entres. Para que compartamos todo eso que parece ya normal y lo que todavía no lo es. Para sentir de nuevo que nunca estamos solos en cada proceso de esta vida Holandesa.

¿Qué te parece? ¿Nos apuntamos en la agenda esta cita? Yo digo que si.

Mientras tanto, me voy ya mismo corriendo a la tienda que está frente del carnicero a comprar unos vinos antes de empezar esta fiesta.

Tot ziens!

P.D. ¡Feliz Navidad para todos!

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2 thoughts on “Nostalgia

  1. Que alegre volver a leerte , y saber que no estoy sola aintiendome en este pais acompañada pero sintiendome sola y perdida.

    • Que alegría que sigues por aquí. Y no, no estamos solos en ninguno de las etapas de este proceso. Nada de esto es nuevo ni somos los primero y seguro que tampoco los últimos.

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