Fin de semana en Dublín

El problema de ocupar el tiempo en cosas productivas, es que olvidas tus hobbies sin darte cuenta y un día tienes la memoria externa llena de fotos que en algún momento tomaste y que más nunca viste… ni siquiera editaste.

Este fin de semana me senté a sacar las fotos del viaje a Nápoles que hice con Nina a final de junio para pasarle algunas y que las usara para su blog, y me dí cuenta que todavía estaban en cola las fotos del fin de semana en Dublín.

¡Que pena! No hay nada que más odie que tener algo y no darle uso. Y aunque las fotos hoy en día no ocupan más espacios físicos sino digitales, es una pena dejarlas olvidadas y no hacer nada más con ellas.

Fin de semana

Hace tiempo que queríamos ir a visitar Dublín, especialmente en las fechas del Saint Patrick’s day, pero en esas fechas es imposible conseguir un hotel a buen precio. La ciudad está a tope y nosotros no teníamos ganas de pelear por una reserva para ir a beber cerveza negra. Así que cuando Pablo llegó con la noticia que había conseguido un par de tickets para una semana antes de las famosas fechas, nos arrancamos sin pensarlo mucho.

El viaje a Dublín dura un poco menos de tres horas y como Irlanda no pertenece a los países del acuerdo de Schengen, pues hay que hacer todo el proceso para salir fuera de las fronteras como si estuvieras viajando a China.

Si eres venezolano residiendo en algún país de la zona Schengen y quieres ir a Irlanda, debes pedir tu visa con anticipación en la embajada de Irlanda de tu país de residencia. Para otros pasaportes, llamen a la embajada de Irlanda para pedir más información.

Impresiones de Dublín

Debo decir que yo me esperaba mucho más de Dublín. Uno, porque pensé que iba a ser más cosmopolitan y dos, porque pensé que sería más parecida a la Europa de este lado del río. Pero al llegar te invade el cielo gris y la lluvia y entras inmediatamente en el mood dublines. Con tal, en tres días no hay mucho tiempo para ambientarse.

Como en toda “gran” ciudad, ir desde el aeropuerto a la ciudad es muy fácil. No más que compres tu ticket a la salida del aeropuerto, subas al bus y en media hora estás viendo parte de la ciudad.

¿Otro momento de confesión? Pensé que el acento del irlandes sería más difícil de entender, pero, o los dublineses gesticulan muy bien, o mi oido se ha perfeccionado en la inexistencia de mi práctica del idioma inglés.

Los pasos peatonales no existen. I swear. O se borraron, o no existen. Así que, además de tener el reto de mirar al lado correcto de la vía antes de cruzar (no te preocupes, en casí todos lados puedes ver la señalización para peatones de qué lado vienen los autos), tienes que pensar rápido, mirar a la izquierda, luego a la derecha, recordar que es por la izquierda que vienen los autos, pero tu mente te indica a la derecha, entender que es por la izquierda, coño, y el semáforo peatonal que tiene dos segundos en verde y tres horas en amarillo… ¡Pfff! Qué difícil es cruzar una calle en Dublín.

La población extranjera que se percibe en las calles, a diferencia de las ciudades europeas, es procedente de la India y no árabes. Me pareció algo muy curioso y para analizar. Algo diferente debe estar haciendo Irlanda.

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Qué hacer en Dublín

Un must a visitar definitivamente es el museo de la cerveza Guinness.
Puedes comprar tus boletos con anticipación en el website o puedes hacerlo en la puerta del lugar. Nosotros no compramos nada anticipado y no hubo problema alguno. Eso si, considera tomarte la tarde entera para estar ahí, y si te quieres tomar la cerveza que incluye el ticket normal, pues cuéntale una hora adicional, pues esta cervecita no es nada de lo que nosotros estamos acostumbrados.

La cerveza Guinness es la más famosa de Irlanda y es muy particular. Es una cerveza pesada y no se bebe en un par de tragos. Nosotros que siempre bebemos cervezas cuando estamos de vacaciones, no pasabamos de dos. De verdad llenan y quedas con la barriguita llena por unas cuantas horas.

Esta gente es alcoholica y nosotros dos que nos dejamos llevar, pero te recomiendo también visites la destilería de Jameson y, además de culturizarte en la historia del Whisky, también haces tu cata y te bebes el whisky que incluye el boleto general.

Atención: Se ha determinado que hacer ambos tours el mismo día, puede desencadenar una serie de borrachera que lamentará el día siguiente.

Del resto… visita antiguas iglesias, edificaciones importantes, el puente de Calatrava, el estadio de fútbol, cómete un fish and chips en algún restaurant a medio día (y aguanta el dolor de guata después), súbete al tram, pero por sobre todas las cosas, que no te pase como a nosotros y se te antoje una cerveza un domingo a las 11 am porque está absolutamente prohibido la venta de alcohol antes de las 12:30 pm.

Dublín no es una ciudad en la que me gustaría vivir, pero como todas las ciudades, tiene lo suyo y es especial a su manera.

¡Gracias por la acogida, Dublín!

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