Las vacas danzantes de primavera

Que si. Que la primavera es quizá la estación más linda del año. Ver y sentir a la naturaleza despertar de nuevo es maravilloso. Que si, que si. Pero también es la más desesperante. Es justo ese período en el que ya estás cansado de tanto gris y frío y quieres que llegue de una vez por todas el buen clima.

No sé ustedes, pero yo creo que esto es parte de la holandización, porque en lo que llega el primer día de sol y buena temperatura -conste que la buena temperatura aquí son unos 15 grados-, ya salimos todos en manadas como vacas danzantes. Como si nos estuvieran liberando de tanto encierro y por fin somos libres.

 

las vacas danzantes

Porque si a algo siento que me he adapado en este país, es a su clima. Y no, no significa que disfrute de los largos inviernos y del verano a medias, de hecho, ni los holandeses lo disfrutan, sino que he aprendido a organizar mi tiempo, mi ánimo, y a manejar mi zen para poder sobrevivir al mal tiempo y saltar de alegría cuando llega el bueno.

Pero cada estación tiene cosas en particulares, y como en Venezuela nunca conocí la primavera, en Holanda todavía me sorprenden algunos eventos que confirman que ya empezamos un nuevo ciclo. Por ejemplo:

  • El suegro empieza a hacer citas en las mañanas para venir a “plantar un arbólito” en nuestro patio y termina quedandose a remodelar todo el jardín. Corta plantas, limpia huerto, saca las “salvajes”, abona la tierra, se toma una cerveza y repite una y otra vez el mismo procedimiento hasta que queda medio feliz o sabe que la suegra lo va a llamar pronto porque hacía una hora que era hora de comer y él no ha llegado a casa.
  • Los pajaritos hacen su aparición al estílo Broadway. Por alguna extraña razón les gusta revolotear por nuestro jardín y hacen sus nidos en los tres ranchitos que alguna vez el suegro colgó en nuestro patio. Yo soy de la idea de no ponerles comida porque sino se acostumbran, pero ya ven, que a uno le gusta estar donde le tratan mal, y ellos hacen sus shows aquí.
    Y lo sé. Sueno un poco arisca -a veces lo soy-, pero es que lo que para muchos el sonido de los pájaros signifique un dulce cantar, para mi significa un stop en mis dulces sueños, y quien se mete con mi sueño, está destinado a sufrir las consecuencias.
  • La ciudad se perfuma a estiércol total.
    No sé si para el campesino eso sea un olor sexy, pero yo todavía no me acostumbro a ir en la bicicleta con mi mejor look y que me choque de repente con una capa de perfume de campo. No. Y lo peor es que yo pensé que sólo era en estos pueblos campesino, pero resulta que el olor llega hasta las grandes ciudades. Es un hecho, la única manera de que esos tulipanes salgan lindos y bellos, es abonando la tierra con toda esa mie***. Así que no hay Chanel No. 5 que pueda con esa potencia primaveral.
  • Es época de nacimientos. Pero no de niños, que esos nacen en cualquier época del año, sino de becerritos y caballitos y asumo yo que otros animales. Incluyendo los polluelos de los pajaros condenados que han empollado en mi patio.
    Mira tu, que pasando el mal olor del estriécol primaveral, es muy lindo ver a los animales con sus crias en los campos y que la naturaleza se coordine de esa manera para que el ciclo de vida empiece de nuevo.

 

las vacas danzantes

 

  • La vacas danzantes.
    Si señores. Sabes cuando es primavera porque es el primer día del año en que las vacas, luegos de un encierro eterno invernal, son liberadas al campo. Ellas lo saben, lo sienten. Una vez que abren el portón, esas vacas salen saltando hacía afuera como si fuera el último día de sus vidas. Por fin son libres, por fin hay sol, pasto fresco, más metros cuadrados en donde caminar.
    A pesar de que vivo en el campo, nunca he visto este evento en vivo. Pero considerando que mi adaptación va de viento en popa, seguro que en los próximos años seré una de las que abra ese portón e inaugure la primavera.

 

 

  • Y claro, no podía faltar en este conteo… Toda Holanda sale al mejor estilo de vacas danzantes a adueñarse de la ciudad en cualquier mesita que esté al sol.
    Usted llega a la plaza, visualiza el lugar, las zonas en donde pega el sol, caza el primer grupo que esté haciendo movimientos sospechosos de retirarse, se acerca lentamente como sin querer queriendo y cuando la mesa esté liberada, corre como vaca saliendo por primera vez a tomar posesión de esa mesa, gira las sillas de frente al sol y le pide a la camarera dos cervezas, por favor.

 

zwolle

 

Yo ya estoy en posición de en sus marcas, listos, fuera, esperando a que se abra ese portón de una buena vez y dejen de bajar las temperaturas y salga el sol y con estos kilos que llevo -los siento, la operación bikini fracasó desde el día uno- convertirme en una vaca danzante despidiendo al encierro del invierno holandés.

¿Cuántas vaquitas danzantes andamos por aquí?

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6 thoughts on “Las vacas danzantes de primavera

    • Pues si… estas cosas no la vemos tan facilmente en Venezuela, donde vivímos en un eterno verano. Una maravilla, eh?!

      Abrazos de vuelta!

  1. Ese aroma a estiércol es muy mata pasión!!!! jajajajajaja Se siente en todos lados!!!!! Me dio mucha risa este post, pese al poco tiempo que llevo en Holanda me identifiqué muchísimo. Llevaba meses deprimida y mirando con curiosidad todas las bancas que hay fuera de las casas. Y ahora como llegó el calor y el sol, veo a todos fuera de sus casas, sin polera y tomando sol hasta quedar como jaivas jajajajajajaajajaja Ahora soy yo la que quiere una banca! ¿Será este síndroma de la danza de la vaca holandesa? jajajajajaja

    Cariños Ley!!!!!!!
    Espero verte pronto

    • Vilmaaaa!!!
      Claro que te sientes identificada. Vivimos en el mismo país. Y si, lamento informarte que presentas sindromes de vaca holandesa. No sé si en Japón es así, pero es que aquí saltamos de emoción en el primer día de calorcito. Es realmente emocionante. Quieres quitarte la ropa, andar descalza, echarte al sol, tomar mojitos y hacer todo lo que sea para celebrar el buen clima. Bienvenida! Te estás adaptando muy bien!
      A ver si me jalo un día a Pablo para irlos a visitar… con que le diga que son chilenos, ya se emociona! (así de fácil es Pablo)

      Besos y abrazos!
      Espero todo vaya de viento en popa con la barriguita!

  2. Adoro la primavera, en Italia se disfruta mucho porque no llueve seguido como en Holanda. Y este artículo me llenó de melancolía, nací en un lugar de Venezuela donde ver vacas danzates cantando “múúú!” ( mugiendo) era mi paisaje cotidiano y mi soundtranck. Gracias, me he divertido. Un abrazo adornado de mariposas y flores primaveriles ♧

    • jajajaja… yo nací y crecí en ciudad. Nunca vi tantas vacas ni sabia lo que pasaba en la primavera… pero lo conocí aquí. Y sucede cada año.
      Un abrazo primaveral en lo que queda de verano!

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