No estaba muerta, estaba de parranda

Ya quisiera yo que me haya ido de vacaciones, pero no es así. El cochino se vació en diciembre y ya no nos queda dinero para escaparnos otra vez. Además, es la época más ocupada en la oficina de Pablo y eso quiere decir que debemos esperar a que la oficina de impuestos le cobre a todo el mundo holandés para que él pueda escaparse a algún lugar paradisíaco.

Lo que si es que estaba de parranda.

Mis instagramigos y mis panas del Facebook ya se habrán enterado que hoy toda Holanda celebró el cumpleaños del rey. Quien por cierto está casado con una mujer exportada de los barrios altos de latinoamerica, de por allá de la Argentina, Máxima. Y uno, que se vino por amor a un holandés, se siente orgullosa de que tenemos representación en la realeza, aunque ya a la Máxima se le haya olvidado las raices.

Pero el cumple del rey es sólo el final de esta historia de parrandas, pues, como ya sabrán, Pablo y su banda cumplen también en estos días y en seguidilla. Así que desde el viernes nos estamos hidratando de cerveza y alimentando de cualquier bolsita de papas fritas y tortillas que encontremos mal paradas en la cocina. Pronto tendremos que recurrir a cerrar estos pantalones con una liga entre botón y hueco.

Me he llevado la cámara para hacer un paseo por las fiestas que hace el pueblo. ¡Que ingenua! Siempre hacemos lo mismo y yo pensando de que me voy a tomar el tiempo de registrar la rumba del pueblo. Pues no. Después de la tercera cerveza no hay tiempo para más nada sino para la cuarta.

Esto va así. Mira.

Llegamos a eso de la una donde los suegros. A las dos empieza el desfile de carrozas. Todo el pueblo se reune en las aceras para no perderselos. Las carrozas pasan. Las bandas pasan. Nadie aplaude. Nadie se inmuta. Que poca muestra de emociones la de estos jolandios. El desfile termina y volvemos a donde los suegros. Destapamos las primeras cervezas. Hacemos la lista de lo que pediremos en el chino para comer. Pablo siempre anota. Con esa escritura de médico borracho que sólo él entiende. Se divide la cuenta. Todos dan su parte. Pautamos una hora para reunirnos de nuevo y asignamos al más pendejo para que pase por los chinos a buscar la comida antes de regresar. Si, esta vez fui yo.

Este año estuvo frío, así que yo no salí de la camisa manga larga + suéter + chaqueta + bufanda. Que el sol en este país cuando brilla quema pero cuando no, cagate de frío.

Unos caminan a la ciudad, los pendejos se van en bici. Recuerden, toca buscar la comida de vuelta. Ni siquiera hemos conquistado terreno y ya uno se fue a buscar las cervezas. El método es repartir rondas antes de que haya un vaso vacio. Por lo clavos que a veces toca tener las manos llenas de cervezas a la espera. La música suena. La plaza más llena siempre es esa donde está el podium rockero. Hoy me causo curiosidad ver que de toda la banda, -todos en jeans, camisas negras y lentes- el cantante tenía más pinta de granjero que de hombre rudo de Harley Davidson. Le comento a Pablo y me ha abierto los ojos a una parte de mi inburgering que no había terminado de digerir: los granjeros holandeses aman el rock.

Conozco -de vista o trato- a la mitad del público asistente. Que holandesa soy. Solo saludo a unos pocos. Pero luego de algunas rondas, todos nos hacemos más sociables. Inclusive ese señor que hoy me paró y me dijo en claro español que tenía unas pestañas muy lindas y que sabía que yo era de Venezuela. #WTF. De mi boca para afuera: ¿Cómo es que un hombre holandés habla tan bien español?. De mi boca para adentro: ¿Cómo coño sabe este que yo soy de Venezuela?

 

La Ley el dia del rey

 

Se hacen las 7 de la noche y a pesar de que Pablo y sus ecuaces han pedido ir a tiempo extra, los viejos les han hecho prometer que a esa hora TODOS debemos regresar a casa para comer y darle clausura a este día de celebración nacional. Queda solo pasar por el chino, buscar la comida y sentarnos todos mientras nos debatimos entre el regresar a la ciudad y continuar la fiesta o el mejor como que nos dejamos de pendejadas y nos vamos a dormir que ya mañana hay que trabaajar.

Eme aquí. Mañana será un nuevo día.

¡Larga vida al rey! Hoera, hoera!
¿Qué tal la pasaste tu en la celebración de hoy?
¿Sabías que hoy se celebraba el cumpleaños del Rey de Holanda?

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