Un día de nieve en la ciudad

Me han engañado! Esas primeras veces de inviernos blancos fueron sólo un gancho para atraerme a este país pensando que tendría todos los años blancas navidades. Pues no. El año pasado la nieve no se apareció ni en dibujo y este año, como vamos, parece un chiste de nieve mal contado.

La cosa es que ha vuelto a nevar. Anoche. Y ha vuelto a llover. Y nevar. Y llover. Y en esa guachafita estuvo. Lo que quiere decir es que como las temperaturas no son lo suficientemente frías para que la nieve/hielo se mantenga, entonces la ciudad es un completo charco con pequeños glaciares que se reusan a descongelarse. O sea, una pequeña demostración de un calentamiento global.

Me asomé esta mañana por la ventana de la habitación que usamos como lavandero para ver cuanta nieve había caído anoche y me topé con la vista de los arboles en el bosque pintados de blanco. Digno de una foto, por supuesto, antes de que empezara el calentamiento y sus efectos.

nieve en Holanda

Mientras me preparo un té, pasa la que asumo yo será una vecina -es que aquí todas son iguales- jalando un trineo con la muchachita arriba. Y pienso yo, Goh! -otra expresión holandesa Cualquiera cree que esto es el polo norte! Y a mi mente llegaron algunas escenas venezolanas, que aunque nada tiene que ver con nieve, me ayuda a entender a la humanidad.

Disfrutar del momento

Cuando la cadena de tiendas Zara llegó a Venezuela, la gente compraba ropa como loca porque pensabamos que era chic. La estupidez venezolana nos hacía cargar con la bolsa de papel marrón que te daban si comprabas una blusa de 3 lochas. No importaba lo barato y de mala calidad que fuera siempre y cuando pudieras lucirte con tu bolsa de Zara en la calle.

Lo sé. Yo lo hice también.

La tienda vendía -no sé si aún lo hace- ropa muy estílo europea, incluyendo suéteres y chaquetas más adecuadas para los inviernos europeos, y todo venezolano que se respetara tenía en su closet al menos una pieza de invierno que en las temperaturas venezolanas era casi imposible de usar. Pero, apenas el clima comenzaba a enfriarse tantito, todos desempolvabamos las chaquetas y nos vestíamos adecuados para las bajas temperaturas: 25 grados!

Si nosotros, saliamos emocionados con nuestras chaquetas de invierno en un país donde la temperatura promedio es de 25 grados, ¿por qué me sigue pareciendo ridículo que la vecina -¿será que era una vecina?- saque a su muchachita en un trineo para pasear en un pedacito de nieve que cayó anoche y que hoy se descongeló? ¿y cuál es el problema que la gente quiera hacer angelitos en los 5 centímetros de nieve que hay sobre el piso del jardín? ¿O que se vistan con sus botas y guantes de esquí para andar en la ciudad?

Por eso, luego de mi té, he decidido que la próxima vez que tengamos nieve por un día, sacaré mi trineo y le diré a la vecina -¿y si no era vecina?- que me jale también junto a su muchacha, haré angelitos en piso y sacaré mis atuendos de esquí. Bueno, lo último no, porque vamos a estar claro, sigo siendo venezolana y #AntesMuertaQueSencilla!

¿Y tu?
¿Eres como yo que te parece rara la humanidad?
O, ¿eres parte de ella y te montas tu chaqueta en verano o haces angelitos en la nieve?

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2 thoughts on “Un día de nieve en la ciudad

  1. Recuerdo que de pequeña, veía a mis vecinos bajar con esquís al parque!! jaja
    Cuando estuve en Navidades en Holanda, la gente había aprovechado la nieve de su pequeño jardín para hacer ángeles y muñecos, con gorritos, bufandas, vamos, con todo detalle… Me recordó a mi infancia, cuando los padres no decían: “uy, hace mucho frío, el niño no puede salir”, cuando los padres pensaban en disfrutar con sus hijos y hacer guerras de bolas de nieve, aunque no hubiera suficiente… Me recordó a esa infancia en la que no pensabas en lo que diría el vecino, cuando simplemente actuabas… Y me resultó tan entrañable ver aquello así!!

    Cuando vuelvo a España ya estoy pensando cuándo podré ir de nuevo.
    Me gusta mucho leerte, cada uno de estos pedacitos holandeses me trae tan buenos recuerdos..!!
    Dank je wel!

    • Heel graag gedaan, Sara!

      Esa es la diferencia en países donde el frío se puede sobrellevar en shorts. Los papás no lo dejaban a uno ni siquiera tomar sereno. Aquí llevan al chamo de 1 año en la bici y lloviendo.
      Un día le comenté eso a Pablo (el mio marido) y me dijo que así crean anticuerpos resistentes al mal tiempo! Pfffff….

      Espero que puedas volver pronto a disfrutar de este hermoso país!
      Saludos!

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