Los dulces de Sint Maarten

Ayer, a final de la tarde, antes de dignarme a comenzar a cocinar el almuerzo -si, porque aquí el almuerzo es a las 6 pm-, chateaba un rato con mi querida amiga Ana cuando de repente me pregunta:

“¿Ya tienes listos los dulces de Sint Maarten?”

Inmediatamente empiezo a apagar las luces de toda la casa y a chatear a escondidas para que no exista señal ninguna de que hay vida humana en esta casa. ¡Chanfles! Y eso que todavía me faltaba cocinar…

De todos los años que llevo aquí, por fortuna y casualidades de la vida, el día de Sint Maarten hemos estado siempre fuera de casa, así que nunca había tenido la desdicha de vivir esta costumbre de los infantes holandeses. Pero esta vez no me pude escapar y aunque por primera vez Pablo no llegó diciendo que este año volvimos a olvidar comprar caramelos para darle a los niños -¿caramelos para quién?-, en el momento que encendí las luces, automáticamente sonó el timbre de la puerta.

En esta casa nadie toca la puerta a menos que vengan a pedir dinero para una causa, así que, a menos que mi sombra sea muy obvia en la ventana, yo me hago la sorda, continuo siempre con lo mío y me ahorro un dinerito para mi propia causa. Pero ayer, luego de la pregunta de Ana, me entró la curiosidad por saber qué es eso de Sint Maarten.

Apenas abro la puerta, tres rubiecitas se lanzan a cantar al instante. Cada una lleva a mano una especie de lámparas de papel que cuelgan de un palito. Yo no entiendo nada de lo que cantan porque es obvio que ni afinaron ni practicaron antes, sólo llego a oir “Sint Maarten, Sint Maarten…” y un fondo nada alentador de voces infantiles que se nota atormentan las puertas de otros vecinos.

La tonada termina y me lanzan esa sonrisa con ojitos caídos de gatito de Shrek.

Yo en mi estado de no-me-importa-si-no-entienden-mi-holandés: “Me imagino que luego de esta canción debo darles unos dulces, no?”

Asumo que no me han entendido nada porque siguen con sus sonrisas de gatitos.

Yo: “Lo siento mucho pero no tengo dulces para ustedes hoy”

Ellas: “No tiene que ser necesariamente dulces”

Aaaahhhhh… ¡eso si lo entienden, carajo!

Ellas: “Puede ser también un regalo, una fruta…”

Y yo, como soy una persona que se adapta fácilmente a las costumbres de este país, entré a la casa y busqué lo único que deambulaba en esa dimensión desconocida que tenemos por refrigerador: una manzana.

Yo: “¿Ustedes creen que se puedan dividir esta manzana entre las tres?”

Dieron las gracias y se dieron la vuelta mientras discutían a quién de las tres le gustaba más la manzana para quedarse con ella.

 

Que no se diga que no me he adaptado en este país. Ahora hasta el Sint Marteen lo he vivido, aunque asumo que mi adaptación no fue muy bien recibida porque el timbre no volvió a sonar en toda la noche.

Si a alguien le interesa más sobre esta festividad holandesa, Wikipedia tiene un resumen en español muy claro.

(Visto 62 veces, 1 visitas hoy)

6 thoughts on “Los dulces de Sint Maarten

  1. Jejeje!!! El año pasado solo tuve 2 visitas y me senti muy frustrada pq habia comprado caramelos y mi hija de 8 estaba ilusionada . Pero este año me senti mucho mejor pq recibi 12 niños…. y aunque ellos tampoco entendian mi holandes con acento oriental de Venezuela.. pense q el proximo año ire yo con el nuevo integrante de la familia… un abrazo mi Ley y te espero para hacer el babyshower…

    • Frustrada quedé yo al no poder escapar por primera vez de estos chiquillos!
      Pero no importa, tengo un plan para los próximos años si me toca quedarme en casa de nuevo. Voy a poner una cesta afuera, con caramelos adentro y un letrero que diga: Tome todos los caramelos que quiera pero no toque el timbre!
      jiji

      Besos y espero mi invitación formal. Al estílo holandés!

  2. Ley a ver si esta vez llega el comentario; no sabía que en noviembre celebran un pseudo halloween en Holanda (claro quizás la única semejanza sean niños-dulces); jijijiji buenísima la idea de la cesta
    Un beso guapísima!!!!

    • Hey Caroooo!!!

      Lo lograste!
      La verdad es que no sé porqué se genera el problema de que no puedas comentar con tu usuario de Blogger… Tendré que chequearlo apenas tenga chance.
      Y no sé si es una versión halloween pero los chamos andan por todo el vecindario pidiendo caramelos… Aunque en esta casa solo se ganaron una manzana!

      Bienvenida, guapa!

  3. Qué niños tan listos! Resultó que la manzana de la discordia te ha hecho un poco más holandesa, jejeje. Por cierto que los niños son fantásticos para parcticar los idiomas, normalmente siempre te entienden y no se burlan.
    Saludos venezolanos desde Budapest

    • jajajaja… pues no sé si los de mi cuadra entienden mucho porque siempre me ven con cara de WTF?
      Espero que se hayan comido la manzana porque que lastima que deje al marido sin manzanas para la oficina, pero había que seguir la tradición!
      Saludos!

Geef een reactie

Het e-mailadres wordt niet gepubliceerd. Verplichte velden zijn gemarkeerd met *