Días grises, mina de caracoles y tela de arañas

En el jardín ha brotado una rosa. Pablo se adueño de ella apenas vio que era de color amarillo. Su color favorito. Es que el otoño llego de nuevo pero al sol y el buen tiempo le ha dado por quedarse un tantito más.

rosa amarilla

Que el sol brille y las temperaturas suban unos días, o que el viento sople y llueva otros días, le deja a uno como la flor del jardín. Floreciendo en pleno otoño pero sabiendo que el baile no le va a durar mucho. El frio que viene no es problema, ni tampoco la nieve que pueda caer, pero es que los días de color gris son tan deprimentes que a veces me provoca hacer como los osos y echarme a dormir hasta que llegue la primavera otra vez.

Calculo yo que este fin de semana fue el último con buen tiempo del año. Eso empezamos a decir desde la última mitad de agosto. Imaginate, casi dos meses de sufrimiento previo a los días grises y resulta que es octubre y nos hemos rebelado contra las chaquetas para llevar ligeros sueteres combinados con algunas gafas de sol.

Mercado en Limburg
Y después de algunos chubascos, cuando el buienradar dice que en la próxima hora no lloverá, uno se digna a salir con la excusa de que falta algo en la despensa. Me monto las botas, el chaleco y me recojo el cabello para que el frizz no haga de las suyas. Abro la puerta, salgo al patio y camino de puntillas hasta la bici porque el suelo está minado. ¡Que difícil es sacar la bici sin escuchar el crunch de los caracoles en el piso que hacen su aparición en esta época del año!

Y cuando piensas que ya te has librado de una demanda del Greenpeace por la matanza masiva de caracoles, y abres la última puerta que te queda para ser libre e ir de una vez por todas al mercado antes de que el buienradar cambie de opinión con sus nubes cargadas de agua, chocas de frente repentinamente con un tejido no identificado. Entre los caracoles y las telarañas, esto se pone salvaje por aquí. Que no se le ocurra a un puercoespín asustarme en la noche cuando llego del gym con las piernas descubiertas.

El próximo año seré 4 años más holandesa, pero todavía no me acostumbro a algunas cosas. Especialmente lo de los días grises. Depresión total.

Aunque prefiero caracoles y arañas que ratones y cucarachas voladoras.

Fin del verano.

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2 thoughts on “Días grises, mina de caracoles y tela de arañas

    • Estoy segura que en el trópico la fauna es aún más salvaje, por eso las cucarachas vuelan también, pero a la de aquí todavía no le he tomado el ritmo… No sé cuando es época de qué. Y tampoco entiendo que hacen los erizos merodeando por ahí en zona urbana… grrrrr!

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