Epoca de fiestas

Vamos rápido, ¿no? Tachado ya en el calendario la primera semana del 2014. Aquí las celebraciones se acaban el 1ero. de enero. Así, como cuando uno arranca a velocidad una curita pegada a la herida. ¡Juaach! Se acabó. Sin dolor. No te da tiempo ni de respirar. Así.

Este año cumplí mis promesas de “integración” navideña holandesa, esperé que el 5 de diciembre el viejo Sinter con sus esclavos negritos hicieran la repartición de bienes infantiles y monté mi árbol, que aunque repetía los adornos de años anteriores, estaba de un guapo que me inflaba el pecho y me lo llenaba de alegría navideña. Que chévere que en estos países las noches son más largas en diciembre, porque así puedo disfrutar más tiempo de las lucecitas y volverlas victimas de mi cámara. Aunque sin el éxito que hubiera querido.

Mi pedacito de Venezuela en mi árbol

Para uno que viene del otro lado de la tierra, sigue siendo difícil esto de celebrar en otras fechas y de otra manera, especialmente si uno convive con un Pablo, a quien también le cuesta aceptar que uno todavía no se despega de las viejas costumbres que fueron alimentadas por tantos años.

Discusiones como que los regalos se dan el 5, y los traes Sinter, o 24 y los trae Santa. Así que para no quedar en bancarrota -más, porque en diciembre todo el mundo queda en cero- hicimos un trato: El 5 pasaría el flaco barbudo con su pelotón negro por esta casa para dejar regalos a el pro-Sinters, y el 24 pasaría el gordo con sus renos dejando algo para la pro-Santa. De esa manera podrían entonces convivir dos culturas bajo el mismo techo en paz navideña.

Así que Sinter se esmeró para hacer feliz a su fan y buscó por la web un regalo perfecto. Buscó, buscó y buscó y cuando pensaba que lo único que quedaba era el típico par de medias en combinación con unos bóxers, apareció de repente una gran idea: ¡Un Grid-it organizer!

El 5 en la noche Pablo llegó a casa y Sinter ya había dejado el regalo en sus zapatos, estratégicamente colocados en el hall y con la luz encendida para que no hubiera duda que eran para él.

Regalos de Sinter!

Con emoción me besa en señal de agradecimiento y procede a decir lo que todo niño dice cuando ven sus zapatos lleno de regalos: Dank je wel, Zwarte Piet! (¡muchas gracias, Pedro el negro!). #WTF

“¿Cómo que Zwarte Piet?”, digo yo. “No se supone que es Sinteklaas el de los regalos”.

Y ahí me doy cuenta que esto de la integración es más difícil de lo que yo pensaba, porque parece que el Sinter se queda resguardando sus joyas mientras los negros hacen el trabajo fuerte. Parece que yo me salté ese capítulo en algún momento, porque eso no era lo que yo creía. Pero no importa, quedan mucho más años para seguir digiriendo esta cultura navideña que no se parece tanto a la mía.

La que si se parecen más es la de mis amigas. Por eso nos pusimos de acuerdo para recibir el 2014 juntas, unimos fuerzas y le dimos un toque latino a la cosa. Un menú que constaba de un lomo relleno al estilo colombiano, un arroz de coco también colombiano, un pan de jamón venezolano, una ensalada de papas holandesa, un postre holandés y una mesa llena de español con holandés y toques ingleses hicieron de la noche una gran celebración.

celebracion

Con el conteo regresivo en Madrid a través de una laptop nos comimos las 12 uvas y destapamos la champaña, nos abrazamos deseándonos un feliz año en todos los idiomas y prendimos el i-pod para empezar el año bailando salsa y merengue.

¿Que más se puede pedir?

Y, ¿qué tal estuvieron las fiestas por ahí? ¿También haciendo pactos de reconciliación cultural para sobrevivir las fiestas?

Nota: Santa vino, pero no el 24 sino un día cualquiera, con un  perfume. ¡Tiro al piso! Alguien por aquí necesita un curso de cómo es mi navidad.

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2 thoughts on “Epoca de fiestas

  1. Jajajaja. Qué locura eso de tratar de combinar las culturas. Yo soy de esas que soy bien terca y me gusta que sobresalga lo mío. No es bueno,, pero creo que con el tiempo aprenderé

    Besos y feliz año para ti, mi querida Ley.

    xx

    • Vamos Mar, que terca también soy… lo que pasa es que siempre es mejor hacer pactos para el buen convivir.
      Quizá en unos años me termino holandizando y ya no me acordaré de mis costumbres, pero mientras que podamos vivir en armonía con ambas, pues es mejor!

      Feliz año para ti también y gracias por siempre pasarte por esta casita… Por algo fuiste la ganadora de unos deliciosos Drops!
      Besos de vuelta!

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